Relatos perdidos

Esta mañana estaba haciendo un trabajo, cuando buscando en las carpetas de mi PC encontré un documento con un par de pequeños textos escritos por mí, por la fecha del archivo tenía 11 años. No son nada del otro mundo, ahora veo que aunque siga escribiendo mal, al menos voy mejorando relativamente si comparamos con lo que yo escribía antes, pero bueh. Encontré este que me gustó, y eso que no tiene más que esto, está incompleto y no recuerdo qué es lo que pasaba en el relato. ¿Así actualiza el blog cualquiera, eh? xD

Una atmósfera cargada de polvo y humedad recorría las calles de la ciudad aquella mañana de verano, se escuchaba un ambiente de alboroto lejano mezclado con el sonido del mar. Quizás ya habrían comenzado a trabajar en el puerto, pensé yo.

Seguí avanzando por la avenida mientras los enormes árboles centenarios tapaban los pocos rayos del sol que filtraban las espesas nubes. No había nadie en la calle salvo los madrugadores barrenderos. Me sentía sólo y sin saber qué hacer. La vida da muchas vueltas, y la mía había rodado hasta acabar precipitandose al vacío. Aquella era mi vida, y aquel el vacío. No sabía qué debía hacer, estaba asustado, lo reconozco. Jamás me había sentido como me sentí hace unas horas, y por supuesto, jamás en mi vida pensé que podría haber hecho lo que hice, demostrándome que los hombres somos demasiado impredecibles.

Sólo me limitaba a caminar, dejé la calle principal a la izquierda y seguí por el paseo, donde la tierra que cubría los jardines era una mezcla de barro y sal arrastrada por la humedad matutina de la ciudad costera. No me arrepentí de lo que hice, jamás lo haré, de hecho, o eso espero ya que no podría aguantar las responsabilidades que aquello conlleva. Mi madre, mis amigos, mi novia,  todos me darán la espalda en cuanto se sepa lo sucedido, ahora, sólo estoy yo: yo conmigo, con mi peor enemigo.

No podía pensar. Me sentía realmente mal, con una mezcla de olor a sangre y alcohol que hacía recordarme una y otra vez todo lo sucedido. Ahora sólo quedaba saber qué haría, ya que no podía volver. Todo era difícil. Todo, incluido aquella decisión.

De repente, pude ver un rayo de luz que me deslumbró, pero las nubes se habían hecho más espesas todavía y casi no se veía si no fuera porque las farolas de la calle aún estaban encendidas. Había sido un coche que giraba hacia la plaza de toros. Entonces lo vi, aquel puente resultaba tentador. Tenía la altura necesaria para dejarse caer. Quizás entonces todo acabaría. Quizás. O empezaría de nuevo, pero estaba clara una cosa: no podía ser peor.

3 comentarios:

Josseline Zamora ♫ ♥ ♪ ♥ ♫ ♥ ♪ ♥ dijo...

No esta nada mal el relato, sinceramente escribes mejor que yo, pero comparar conmigo en literatura no es gran cosa, en dramática si voy mejor, pero en lo que es sentimientos humanos, lo que piensan al ver las cosas, ahí soy un desastre total.
Para mi esta muy bien escrito y me gusto.

will09 dijo...

Es maravilloso. No se porque dices que escribes mal, mi sincera opinion es que es un relato maravilloso y muy profundo. Daría lo que fuera por terminar de leerlo. Tienes una gran habilidad para la escritura.

Por cierto, no parece un relato de un chico de 11 de años. No estoy diciendo que mientas, si no que realmente das la impresión de que eras bastante maduro ya por entonces, o por lo menos a mi me lo parace, comparado con otros chicos de once años de ahora.

Alfonso dijo...

Muy buen relato, y muy bien escrito si nos ponemos a pensar que tenías solo 11 años cuando escribiste eso. Realmente muy profundo para la edad que tenías xD